El cliente siempre tiene la razón


Los clientes de Plaza30, lo mejor que tenemos
Los clientes de Plaza30, lo mejor que tenemos

   El título de este post, es una frase que seguro hemos oído en numerosas ocasiones, tanto siendo clientes como siendo trabajadores. A veces, la afirmación es cierta, y son los clientes los que tienen la razón en determinadas situaciones porque son precisamente ellos, o nosotros cuando estamos al otro lado, los que vemos las cosas con más objetividad. Sin embargo, otras muchas, siendo conscientes de nuestros fallos, los clientes no son más que unos “tocapelotas“.

Si nos han hecho un mal servicio de limpieza de una prenda, nos han cambiado los faros del coche dejándolos sin apenas luminosidad o nos han vendido un artículo defectuoso, nosotros  probablemente nos quejemos o al menos, deberíamos  hacerlo porque hemos pagado por ello y no hemos obtenido la respuesta esperada. O si hemos ido al super y al llegar a casa hemos notado que un producto estaba caducado, en muchos casos, hasta la propia marca si llegamos a contactar con ella, nos pide disculpas enviándonos un lote nuevo.

escena “Un día de furia”

Sin embargo, las cosas cambian cuando nuestra queja llega de un cliente “tocapelotas“. Seguro que  alguno de los que estáis leyendo esto,  ya seáis fontaneros, artistas, médicos, funcionarios, banqueros, pescaderos, cocineros….o camareros, os habéis topado con algún “tipo” de estos. Esos que se creen que por haber pagado o ni siquiera eso, sino por estar al otro lado del mostrador, son más que tú que estás ahí currando para ganarte la vida. Esos que con su prepotencia nos miran por encima del hombro y pretenden poco más que les hagas reverencia o les perdones la vida por tener un mal día o simplemente por haberte pasado unos segundos al calentarle el pincho en el micro o te hayas quedado un poco corto de sal en el pescado. Porque una cosa es que la carne esté en mal estado o que sirvamos el pescado seco o una guarnición pasada, que ahí sí hay que quejarse con razón y otra es que haya que algunos protesten porque les da la gana, para fastidiar al personal y encima tengamos que agachar la cabeza ante ellos  y pedir disculpas como si hubiéramos actuado de mala fe. Claro, que son las típicas personas que se quejan allá donde van y les temen cuando cruzan la puerta de un establecimiento.

Pero, los curreles que amamos nuestro trabajo, tenemos que estar ahí tanto para ellos como para los más amigos y los que aprecian nuestro trato, porque para un negocio como un bar o un restaurante, en este caso Plaza30, nuestra razón de ser sois todos vosotros.

Ah, y que conste que esto no va dirigido a ninguno de nuestros clientes porque, afortunadamente, en estos tres meses de aventura, aún no nos hemos topado con ningún “tocapelotas“. Y tampoco, los que aparecen en la imagen que ilustra este post. Os queremos y os agradecemos vuestro apoyo

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